jueves, 20 de enero de 2011

CORRE,CORRE,CORRE....

Corre, corre, corre. No te detengas. Saca las fuerzas de cada lágrima que has conseguido retener. De cada momento en el que conseguiste mantener fija la mirada, de cada momento en el que tragabas saliva, respirabas hondo y te autoconvencías de los fuerte que eres.
No dejes que caigan las lágrimas, y de hacerlo que sea por el frío viento que congela tus ojos al correr. Sube cuestas y baja escaleras. Sube escaleras y baja cuestas. Disimula cuando pase gente y sonríe como si no pasara nada,cómo si no lloraras por alguien, como si no fuera nadie, como si no doliera...
Para, si necesitas tomar aire, pero no abandones tu carrera. Cánsate. Agótate. Así cuando llegues y te derrumbes, te tires en la cama, manches el cojín en el que refugias con el rimel; solo te quedarán fuerzas para respirar, pero ya no para llorar.

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